Todo empezo cuando me dijo: Parecias mas joven por teléfono. Y yo te creÃa mas guapa , pense mirandola de arriba abajo. No sé por que la acompañé a aquel piso donde nos esperaban dos mujeres detrás de un mostrador.
-Es la veintiacuatro- dijo la más alta, que tenÃa cara de sudamericana, mientras me miraba.
Mi compañera ocasional, rebuscó en el bolso los veinte euros que costaba la habitación. Caminamos por el ancho pasillo, miranco el número de cada puerta hasta que encontramos la veinticuatro y entaramos.
Cuando se empezó a quitar la ropa me pregunté porque no empezaba a correr y no obtube respuesta.
Cuando estaba encima de ella, volvà a preguntamelo, pero ahora si suspe que responder y bajandome de aquel indefinible ser, cuyas pantorrillas apuntaban al techo empecé a vestirme todo lo deprisa que pude. Salà de la habitación y me encontré en el pasillo a la sudamericana alta que me miró un poco sorprendida.
Durante dias estube dandole vueltas a aquella frase: Parecias mas joven por teléfono.
Â

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados